Podar en verano se puede, pero no todo. En verde y sin pasarse, sí: aclareo de ramas, retirada de chupones, corregir una rama que estorba. Una poda fuerte con calor, no.
La diferencia no es caprichosa. Tiene que ver con cómo cicatriza el árbol y con lo que pasa cuando la corteza queda expuesta al sol de julio en Madrid.
Qué pasa si podas en verano de forma severa
La herida cicatriza peor porque el árbol está gastando reservas en sostener la hoja, no en cerrar cortes. Además, quitar mucha copa de golpe deja al descubierto ramas que llevaban años a la sombra.
Esa corteza no aguanta el sol directo y se quema. La quemadura no se ve el primer año, pero abre la puerta a pudriciones que aparecen dos o tres veranos después.
Qué sí conviene hacer
Retirar chupones y rebrotes de la base, que consumen energía y no aportan nada. También quitar la rama seca o rota, que además es un riesgo si hay paso de gente por debajo.
Y el recorte de setos, que precisamente se hace en crecimiento. Ahí el verano no es problema, siempre que no se recorte en las horas centrales ni con la planta en estrés hídrico.
¿Y si tengo que podar en verano por obligación?
A veces no queda opción: una rama sobre un tendido, un vecino que reclama, una obra. En ese caso conviene reducir lo que se toca al mínimo imprescindible y dejar el resto para el invierno.
Además, ayuda mucho regar bien los días previos y posteriores. Un árbol hidratado encaja bastante mejor una poda a destiempo que uno que ya venía justo de agua. El verano no impide podar: pide regar antes y después.
Las recomendaciones sobre arbolado urbano y su conservación las publica el Ayuntamiento de Madrid.
Podar en verano es aclarar, no abrir. Con este calor, cada corte de más se paga en color.
El criterio completo por especie y por tipo de poda está en poda en Madrid, y cómo lo hacemos nosotros, en poda de arbolado. ¿Dudas con un árbol concreto? Escríbenos.
