Césped artificial

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Reduce costes de mantenimiento y olvídate del gasto de agua.

Hay sitios donde el césped natural no tiene sentido: una terraza sobre forjado, un patio interior sin sol directo, un acceso que se pisa todo el día, una zona sin toma de agua. En esos casos el artificial no es una renuncia, es la decisión correcta.

Donde sí hay luz, suelo y riego, solemos recomendar lo contrario. Lo decimos aunque el trabajo sea menor: instalar artificial sobre un terreno que podía sostener vegetación viva es perder algo que no se recupera.

Cuando toca instalarlo, lo que separa un buen resultado de uno que canta a los seis meses no es el césped, es la base. Nivelación, compactado, drenaje y perimetrado bien resueltos evitan arrugas, charcos y bordes levantados. Elegimos altura de fibra y densidad según el uso real: no es lo mismo una terraza de restaurante que un lucernario que solo se mira.

Es una superficie de bajo mantenimiento, no de cero. Cepillado, retirada de hoja y limpieza puntual lo mantienen presentable durante años; sin eso se apelmaza y coge suciedad.

Preguntas frecuentes sobre césped artificial

¿Cuántos años dura?

Un césped de gama media bien instalado y en una zona de paso normal suele mantenerse presentable entre ocho y doce años. Lo que se degrada primero no es la fibra, sino el aspecto: la fibra se aplasta en las líneas de paso y el color se apaga con la radiación. En terrazas orientadas al sur, en Madrid, el envejecimiento va más rápido.

¿Se calienta mucho en verano?

Sí. Al sol directo del verano madrileño la superficie alcanza temperaturas notablemente más altas que el pavimento en sombra, y bastante más que un césped natural, que se refresca por evaporación. En zonas de estancia sin sombra conviene tenerlo en cuenta antes de decidir; una pérgola o un toldo cambian por completo la experiencia.

¿Qué mantenimiento necesita?

Menos que el natural, pero no cero. Cepillado a contrapelo cada pocos meses en las zonas de paso para levantar la fibra, retirada de hojas, y aclarado con agua si hay mascotas. Sin cepillado, la zona pisada se aplasta y se marca el camino de forma permanente.

¿Vale sobre tierra?

Se puede, pero pocas veces conviene. Sobre suelo natural con luz y posibilidad de riego, tapar la tierra con una lámina impermeable es renunciar a algo que funciona a cambio de no segar. Donde sí tiene todo el sentido es sobre solera, baldosa, terraza, cubierta o patio en sombra, que es donde el natural no prospera.

¿Por qué se levantan los bordes?

Casi siempre por la base, no por el material. Una superficie que no está bien nivelada y compactada deja huecos donde el rollo trabaja, y las uniones mal encoladas se abren con el ciclo de calor y frío. La base es la parte que no se ve y la única que decide si el resultado aguanta.

Disponemos de césped para todos los presupuestos
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