Cuaderno, Interior y espacios de trabajo

Por qué se mueren las plantas de una oficina (y no es el riego)

Lámina botánica del siglo XIX ilustrando el artículo sobre plantas de interior

Una planta de interior no elige nada. No busca la luz, no cambia de sitio, no ajusta su riego. Todo lo decide quien la coloca. La planta no elige sitio: la sitúan. Por eso, cuando las plantas de oficina se mueren, casi nunca es culpa de la planta.

La luz, que es lo único que no se puede compensar

El error más repetido es elegir la planta por cómo queda y luego buscarle sitio. Debería ser al revés.

Una prueba rápida: a mediodía, con las luces apagadas, pon la mano a un palmo de la pared donde iría la planta. Si no ves una sombra definida, ahí solo aguantan sansevieria, zamioculca o pothos. Con sombra clara ya entran monstera, kentia o ficus. Todo lo demás es forzar.

Y ojo con la luz artificial: la iluminación de oficina, por potente que parezca, aporta muy poco a una planta. No sustituye a una ventana.

Las plantas de oficina se riegan de más, casi siempre

En interiores mueren muchas más plantas ahogadas que secas. La tierra encharcada pudre la raíz, y para cuando la hoja amarillea el daño ya está hecho.

El calendario fijo no funciona: en enero, con calefacción y poca luz, una planta consume la mitad que en mayo. Mete el dedo dos o tres centímetros en el sustrato. Si sale húmedo, no riegues.

El otro fallo es el plato con agua permanente. Sirve para dar humedad ambiental si lleva grava y la maceta no toca el agua; si la maceta está en remojo, es una raíz podrida en marcha. El agua que sobra no riega: le niega el aire a la raíz.

La calefacción y el aire acondicionado

Un difusor de aire soplando sobre una planta la reseca más que una semana sin riego. Las puntas marrones de las hojas casi siempre apuntan a eso, no a falta de agua.

Mira dónde están las salidas de aire antes de colocar nada. Es gratis y evita el problema entero.

El polvo en las plantas de oficina

Suena menor y no lo es. Cuando el polvo se acumula sobre la hoja, la fotosíntesis baja de forma medible, y en oficinas se acumula rápido. Pasar un paño húmedo por las hojas grandes una vez al mes hace más por la planta que cualquier abono.

Cuándo la maceta se ha quedado pequeña

Dos señales: el agua atraviesa el sustrato en segundos sin empapar nada, o asoman raíces por el drenaje. Ahí ya no hay riego que valga, hay que dar volumen.

Se trasplanta a una maceta un par de tallas mayor, no directamente a una enorme: demasiado sustrato alrededor de un cepellón pequeño retiene agua que la planta no usa. Una maceta es una maqueta: dentro cabe todo el mundo que esa planta va a tener.

Si es un espacio con visitas

En una recepción, una sala de espera o un local comercial, la planta apagada comunica algo sobre el negocio antes de que nadie diga una palabra. Ahí compensa un mantenimiento periódico, aunque sea espaciado: revisión, sustitución de lo que no va y limpieza.

En interior no se riega poco ni mucho: se sitúa bien o se sostiene mal.

Cómo lo planteamos está en mantenimiento de plantas de interior en Madrid y en jardinería para locales y comercios en Madrid. Si tienes plantas que no acaban de arrancar, cuéntanos dónde están: en interior el problema suele estar en el sitio, y eso se arregla.