Las hojas caídas en otoño no son basura: son el abono más barato que vas a tener. Dejarlas donde caen no es abandono: es abono. Retirarlas del césped y del pavimento sí conviene. De los macizos y las jardineras, casi nunca. La diferencia está en si tapan algo vivo o solo cubren suelo.
En Madrid la caída fuerte llega entre finales de octubre y noviembre, y es cuando más se barre por costumbre y menos por criterio. Y lo cierto es que el criterio cabe en una pregunta: ¿tapan algo vivo?
Dónde estorban las hojas caídas en otoño
Sobre el césped, sí molestan. Una capa continua le quita la poca luz que recibe en invierno y retiene humedad contra la hoja, que es exactamente lo que necesitan los hongos. Ahí conviene retirarlas o pasar la segadora para triturarlas finas.
Sobre pavimento, también. Mojadas resbalan bastante, y en un acceso con paso de público eso deja de ser una cuestión estética. Además atascan sumideros y provocan encharcamientos.
Dónde conviene dejarlas
En macizos, alcorques y jardineras, la hojarasca funciona como acolchado. Protege el suelo del frío, reduce lo que se evapora, frena que germinen las malas hierbas y, descomponiéndose, devuelve materia orgánica que de otro modo hay que comprar en saco.
Una capa de tres o cuatro centímetros es suficiente. Más que eso apelmaza y puede pudrir el cuello de las plantas pequeñas, así que conviene no amontonar contra los tallos. La hoja caída cuida el suelo que la crió.
¿Y si tengo muchas hojas caídas en otoño?
Entonces compensa apilarlas aparte y dejarlas descomponer. En un rincón, en un cajón de malla o simplemente en un montón, tardan entre seis meses y un año en convertirse en mantillo. Es el material más útil que va a salir de tu propio espacio.
Si la hoja viene de un árbol con plaga o con hongo, en cambio, no la reutilices: ahí sí conviene retirarla, porque el inóculo pasa el invierno en el resto vegetal y vuelve en primavera.
En comunidades y espacios con público
El criterio cambia, porque manda la seguridad y la imagen. Aun así, se puede hacer bien: retirar de tránsito y de césped, y dejar en zonas ajardinadas donde no se pisa. Se ahorra en retirada de residuos y en abonado, y el espacio llega mejor a la primavera.
La retirada a punto autorizado tiene coste real, y reducir volumen es una de las pocas partidas donde se puede ajustar sin que se note. Las condiciones de gestión de residuos vegetales las publica el Ayuntamiento de Madrid.
Qué toca cada mes en un espacio verde de Madrid lo tienes en el calendario del jardín mes a mes. Y si el otoño te desborda cada año, así lo planteamos en mantenimiento de jardines.
Cada hoja cae a su hora. La que se barre toda se paga en marzo.
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