Ocultar bien no es tapar. Ocultar una terraza es decidir qué se deja de ver sin convertir el espacio en un pasillo cerrado.
Casi todos los encargos que nos llegan vienen de lo mismo: una medianera vista, un cuarto de contadores, unos aparatos de aire acondicionado en la terraza donde se come, la ventana del vecino sobre una zona de estar. Son problemas de imagen, y se resuelven mejor con criterio de composición que con metros de celosía.
Antes de ocultar una terraza: la pregunta que hay que hacerse
¿Cuánto corre esto? Es lo primero que miramos, y lo que casi nadie mira.
Una pantalla opaca en altura funciona como una vela. En una terraza de un octavo, un panel de brezo mal anclado acaba arrancando los anclajes o volcando la jardinera que lo sujeta. No es una hipótesis: es la reparación que más nos piden después de una instalación hecha sin pensarlo.
Cuando hay viento, se dimensiona el anclaje o se elige un material semipermeable que deje pasar parte del aire. Cuesta lo mismo y no se cae.
Las tres soluciones, y cuándo tiene sentido cada una
Seto vivo
La que mejor envejece, sin comparación. A los cinco años un seto está mejor que el día que se plantó, mientras que cualquier panel está peor. Necesita suelo, riego y paciencia: dos o tres temporadas hasta que cierra.
En Madrid funcionan bien el laurel, la fotinia y el pitósporo. Evitamos el ciprés de Leyland aunque crezca rápido: se desnuda por abajo y no rebrota de madera vieja, así que cuando falla no hay arreglo.
Jardinera alta con planta de porte
Para terrazas y patios sin tierra. Da volumen desde el primer día y se puede mover. El punto crítico es el volumen de sustrato: una jardinera estrecha con una planta que quiere ser arbusto termina en una planta permanentemente estresada.
Panel técnico, brezo o celosía
Cuando hay que cubrir ya, con poco fondo o sin posibilidad de plantar. Es la solución más rápida y la que peor envejece: el brezo natural se degrada en tres o cuatro veranos madrileños.
La combinación que solemos recomendar para ocultar una terraza
Panel para la opacidad inmediata y planta trepadora delante. El panel resuelve hoy, la planta lo va cubriendo, y en dos temporadas lo que se ve es vegetación. Cuando el panel se degrade, ya casi no se verá.
Es más trabajo de planteamiento y prácticamente el mismo coste.
Un apunte sobre alturas
Antes de decidir la altura, siéntate donde vas a estar. Mucha gente instala pantallas de dos metros pensando en la vista de pie, cuando el uso real del espacio es sentado. Con frecuencia basta con menos altura y el resultado es un espacio que sigue siendo luminoso.
Puedes ver cómo trabajamos esto en sistemas de ocultación, y si el problema es más amplio, en recuperación de espacios.
Cuéntanos qué se ve que preferirías no ver y te proponemos la solución que mejor envejezca en ese sitio concreto.
