Sistemas de ocultación
Protege tu privacidad con sistemas de ocultación a medida.
Ocultar bien no es tapar. Es decidir qué se deja de ver sin que el espacio se vuelva un pasillo cerrado.
La mayoría de los encargos vienen de lo mismo: una medianera vista, un cuarto de contadores, unos aires acondicionados en una terraza donde se come, la vista del vecino sobre una zona de estar. Son problemas de imagen, y se resuelven mejor con criterio de composición que con metálos de celosía.
Trabajamos con seto vivo cuando hay suelo y paciencia —es la solución que mejor envejece—, con jardinera alta y planta de porte cuando no hay tierra, y con brezo, celosía de madera o paneles técnicos cuando hace falta cubrir ya y con poco fondo. A menudo la mejor respuesta combina dos: panel para la opacidad inmediata y planta que en dos temporadas se lo come.
Miramos también lo que casi nadie mira: el viento. Una pantalla opaca en altura hace de vela y termina arrancando anclajes o volcando jardineras. Se dimensiona o se elige semipermeable.
Preguntas frecuentes sobre ocultación
¿Qué dura más: un seto vivo o un panel?
El panel resuelve el día uno y empieza a envejecer desde el día dos: brezo y cañizo pierden color y se deshilachan con el sol de Madrid, y suelen pedir reposición cada pocos años. El seto tarda en cerrar pero mejora con el tiempo si tiene riego y sitio para la raíz. Por eso, cuando hay prisa y también horizonte, solemos combinar los dos.
¿Necesito permiso de la comunidad de vecinos?
Depende de dónde se ancle y de si se ve desde fuera. Los elementos apoyados sobre el suelo de la terraza y por debajo de la altura del antepecho no suelen dar problema; taladrar la barandilla, el pretil o la fachada casi siempre requiere autorización, porque son elementos comunes. Merece la pena consultarlo antes: desmontar un anclaje ya hecho sale caro.
¿Qué planta cierra antes?
En Madrid funcionan bien el laurel, el fotinia, el pittosporum y, en jardinera, los bambúes de raíz contenida. Evitamos el ciprés de Leyland: cierra rápido, pero se seca por dentro y cuando pierde una franja no rebrota desde la madera vieja, así que el hueco se queda. Un seto que falla a los cinco años ha costado más que uno que cerró en tres.
¿Cuánta profundidad necesita una jardinera de seto?
Como referencia, unos 50 cm de profundidad y 50 cm de anchura para un seto de altura media, con drenaje real en el fondo. Con menos volumen la planta vive al límite: se seca en verano, hay que regarla a diario y a la primera ola de calor se pierde una parte. Es el error más común y el más caro de corregir.
¿Y el viento?
Es lo que decide si la solución aguanta, y casi nadie lo mira. Un panel macizo entre edificios hace de vela: la ráfaga no lo atraviesa, lo empuja. En terrazas expuestas usamos elementos con paso de aire y anclajes calculados para el vuelco, no solo para el peso.
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