Creación y rescate
Diseñamos y ejecutamos proyectos de jardines nuevos, y también ofrecemos servicios de rediseño para renovar espacios verdes existentes.
Un espacio verde nuevo se proyecta. Uno que se apagó se lee primero y se interviene después.
En VERDECER hacemos las dos cosas, y casi siempre empezamos por la segunda. Antes de plantar nada revisamos qué hay: cómo entra la luz, cómo drena el suelo, qué especies han aguantado y cuáles llevan años sobreviviendo en el sitio equivocado. Muchas veces el problema no es la planta, es dónde está puesta o cómo se riega.
Con ese diagnóstico proponemos una intervención proporcionada. A veces implica un proyecto completo: replanteo, selección de especies, plantación y sistema de riego. Otras veces basta con corregir tres cosas y dejar que el espacio se recupere solo. Preferimos lo segundo cuando es posible, porque cuesta menos y dura más.
Trabajamos sobre todo patios, terrazas, accesos y zonas verdes de hoteles, restaurantes, oficinas, instituciones y edificios: lugares visibles, donde el estado de las plantas dice algo del sitio todos los días.
Después de cada visita recibes el mismo informe: qué se ha hecho, qué hemos detectado y qué toca a continuación.
Preguntas frecuentes sobre recuperación de espacios
¿Se puede recuperar o hay que empezar de cero?
Casi siempre se puede recuperar más de lo que parece. Un espacio abandonado tiene estructura —árboles establecidos, un trazado, muros, un sistema de riego enterrado— que costaría mucho reponer. Lo primero que hacemos es separar qué está muerto de qué está solo agotado, y en esa distinción se decide el presupuesto entero.
¿Cuánto tarda en verse el resultado?
La limpieza y la poda cambian el aspecto en la primera intervención. Lo que tarda es la respuesta vegetal: una planta agotada que vuelve a recibir agua y sustrato necesita un ciclo completo, y a veces dos, para llenar. Conviene saberlo antes para no juzgar el trabajo a las tres semanas.
¿En qué época conviene empezar?
El otoño es la mejor ventana en Madrid: da al espacio todo el invierno y la primavera para enraizar antes del primer verano. La segunda opción es principios de primavera. Empezar en junio obliga a sostener con riego lo que todavía no se sostiene solo.
¿Qué pasa con lo que no se salva?
Se retira y se decide si se repone con la misma especie o con otra. Si algo lleva años muriéndose en el mismo punto, casi nunca conviene poner lo mismo otra vez: el problema estaba en el sitio, no en la planta.
¿Hace falta rehacer el riego?
En espacios que han estado desatendidos, con frecuencia sí, al menos en parte: goteros obturados, tuberías rotas por raíz, sectores que ya no corresponden a lo que hay plantado. Es la inversión que más determina si la recuperación se sostiene o hay que repetirla.
Cuéntanos qué espacio tienes y qué te gustaría que dejara de pasar. Vamos a verlo, te decimos con franqueza si merece la pena una intervención o basta con ajustar el mantenimiento, y te pasamos una valoración por escrito.
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